lunes, 6 de noviembre de 2017

HE GUARDADO EL FLOTADOR

Madeline era una chica normal, hasta que una noche, antes de dormirse, se le apareció una ruleta en forma de flotador. La giraba y veía lo que iba a soñar esa noche. A ella le parecía raro, así que decidió contárselo a sus padres. Ellos pensaron que no era motivo para preocuparse, así que no hicieron nada al respecto. La siguiente noche le tocó el sueño del paraíso de los animales: pasó toda la noche entre cebras, leones, jirafas,… Seguía pasando el tiempo y cada vez algo distinto le tocaba en la ruleta en forma de flotador, todos los días sus padres le decían: ¿Que sueño has tenido hoy Madeline?

Cuandó ya había pasado un tiempo sus padres decidieron llevar a Madeline a un psicólogo para explicarle lo que le ocurría. El psicólogo dijo que no tenía de que preocuparse, que le seguiría ocurriendo día tras día.

Una noche... ¡sorpresa, no le pasó! Cuandó se levantó aquel día se lo contó a sus padres. Su madre que era la más bromista, le dijo: hija, ¿ya has guardado el flotador? refiriéndose a la ruleta de sus sueños. Desde entonces nunca más le ha vuelto a aparecer la ruleta y está feliz sin recordar lo que sueña. 


Joan Sureda 2nA




HE GUARDADO EL FLOTADOR

Siempre me han dicho que soy una niña positiva .Me gusta un montón hablar con mi familia en un idioma que nos inventamos. Usamos palabras que en la vida real se usan para otras cosas, por ejemplo: la jirafa me ha enseñado las sumas, es igual que: la profesora me ha enseñado a restar. También nos ponemos motes entre mi familia, que somos mi hermano pequeño al cual llamamos estrella, porque de mayor quiere ser una estrella del futbol. También está mi madre, a la que llamamos “la vendas”, porque siempre se está haciendo daño. Luego está mi padre, al que llamamos “flotador” porque de pequeño quería ser socorrista. Y solo quedo yo, que me llaman “cactus” porque cuando quiero estar sola o me enfado, siempre me hago como una especie de “cápsula”, (que es como nosotros llamamos cama) y si alguien me molesta le pego con un cactus.
En fin, hace unas semanas, hice mi decimocuarto cumpleaños, es decir que tengo catorce años. ¡Y por fin me regalaron un móvil! Estoy súper contenta porque ahora puedo hablar con mis amigos y amigas del colegio. Pero lo más importante es que puedo hablar con mi tía Cristina, (Bueno yo la llamo Cris) que es doctora. ¡Y también mi ídolo! A demás ahora mi tía Cris ha aprendido a hablar en “nuestro idioma” y puedo hablar con ella usándolo.
Pero esta historia no es una historia feliz sobre mi familia y mi vida perfecta. No, esta es la historia de cómo mi vida se destruyó en un día.
Aunque el principio de la historia se encuentra 4 meses atrás de la actualidad. Cuando mi madre nos contó a mí y a mi hermano que mi padre tenía cáncer de pulmón. Entonces fue cuando hospitalizaron a papá, pero la parte buena es que era mi tía Cris era quien le cuidaba.
El día 12 de octubre fue el día en que pasó todo:
Mi hermano y yo estábamos llegando a casa después de estar en el colegio, cuando mi madre salió corriendo hacia la calle. Parecía alterada, y pude ver lágrimas escondidas en sus ojos. Nos dijo a mi hermano y a mí que no saliéramos de casa por nada. Entonces pensé que ese día podía ser el día en el que tanto había estado intentando no pensar.
Pasaron varias horas, cada minuto que pasaba sin saber nada me ponía mas nerviosa, e incluso se me escapó un grito de el estrés y la tensión. De pronto mi móvil vibró. Era mi tía Cris, me enviaba un mensaje que decía: “He guardado el flotador”.
Ahora me doy cuenta porque dijo “guardado”, y es porque cuando tú guardas una cosa no siempre la guardas eternamente, tal vez al algún día recordarás que está allí. Y es que yo tengo a mi padre “guardado” en mi corazón.


                                                                                                     Maria Cantín 2nB


HE GUARDADO EL FLOTADOR

A veces, cuando el viento se levanta, aún recuerdo las tardes de verano de mi infancia, especialmente aquella que empezó con un extraño descubrimiento. Era un redondo y transparente objeto, blando y con un agujero en el medio. Le pregunté a mi padre de qué se trataba.

- Seguramente es otro objeto de los humanos, Oeillet.
- Si, supongo… ¿pero mañana puedo averiguar qué es?
- De acuerdo, pero recuerda no acercarte mucho a los humanos. Ya sabes que nosotros, los diminutos, somos tan pocos por su culpa. ¡Ah!, y recuerda preparar las cosas para la mudanza.
- ¿Seguro que tenemos que mudarnos? A mí me gusta esta casa, y además tendremos que rodear el río para poder cruzar y esto es mucho tiempo.
-Y cuando derriben la casa, ¿dónde nos esconderemos? No podemos estar aquí o nos quedaremos enterrados. Por eso buscaremos otra casa.

Nunca me había alejado de esa casa, y me daba miedo hacerlo. Pero conseguí dormirme.
Al despertar, solo quería ir a buscar el extraño objeto que había visto en una de las habitaciones de la casa vecina. Pulgas, el perro de la casa, correteaba por el jardín. Me agarré a su pata y, después de una corrida impresionante, llegué a la habitación del niño.
Busqué el objeto, hasta encontrarlo sobre la mesa. Pensé una forma de subir i vi el cable de la lámpara, así que lo usé para trepar hasta él. Entonces, Pulgas empezó a ladrar, y de repente el niño entró en la habitación.

- Mirabas el flotador ¿verdad?
- ¿Así es como se llama ese extraño objeto? – Le miré respondiendo no del todo convencida.
- Sí, sirve para flotar sobre el agua, es muy divertido.
- Si pudiera tener el flotador -pensé-, podríamos cruzar el río sin problemas, y ganaríamos mucho tiempo.
- ¿Por qué eres tan pequeña?
- ¿Me darías ese flotador? – Le pregunté ignorando su pregunta.
Sonrió.
- Sólo si me dices tu nombre. Yo soy Marco.

Dudé, pero finalmente le dije mi nombre.
Esos días antes de la mudanza, los pasamos juntos, además, Marco me enseñó a usar el flotador. También aprendí que no todos los humanos son malos, como decía mi padre.
Cuando nos mudamos de casa, no nos volvimos a ver nunca, pero es por es que tengo ese trozo de plástico, tan peculiar que consiguió hacernos conocer. Lo he guardado todo este tiempo, solo para no olvidar, lo que un día pasó.


Anna Torra 2nB


HE GUARDADO EL FLOTADOR

Todo niño nace con un flotador, pero no el típico flotador de verano que se hincha y con el que se aprende a nadar. Este es un flotador diferente, un flotador como lo diría... invisible. Este flotador es con el que he crecido y con el que he aprendido a superar retos, problemas de la vida, pero que poco a poco he ido superando. Este flotador simboliza la protección que nos dan los padres durante toda la vida. No solo nos ayudan los padres sino que también nuestros amigos, abuelos...
Ahora ya tengo una edad en la que tengo que aprender a valerme por mi misma y dejar de lado ese flotador que no solo me ha ayudado a superar retos sino que también me ha ensañado a confiar en mí. Ahora ya soy una nueva yo, una persona trabajadora que cree en sí misma y que ya no necesita uno de esos flotadores que nos protegen. Ha llegado la hora de “deshinchar” el flotador y guardarlo para recordarlo siempre como el flotador que me ayudo a ser quien soy.


CARLA LIMORTE 2nB


jueves, 6 de abril de 2017

El primer dia a l'institut

Avui, dia quinze de febrer, començo en un nou institut. Estic nerviosa i tinc por. Entro a la classe de 4t C, em tremolen les cames, no sé com actuar,... Millor que sigui jo mateixa? O una persona diferent? A l’institut anterior em feien bulliyng per ser bisexual i no vull que em torni a passar.

Tothom m’està mirant i em sento incòmoda. La professora ve al meu costat i em presenta a la classe. No vull aixecar la vista del terra, tinc por que em tornin a jutjar i comencin a dir-me alguna cosa. Em presento i, amb pas ràpid, marxo al meu lloc. De cop, una noia rossa es gira.

-Hola, em dic Laura. Com et dius tu?

Jo estic avergonyida, i amb por contesto amb un xiuxiueig:

-Em dic Lorena. Encantada de conèixer-te.

No dic res més perquè tinc por de que em rebutgi, però ella somriu i em diu que vagi amb ella al pati, que vol presentar-me a altres noies. Accepto. Al principi hi ha tensió entre nosaltres, però la Luz, trenca el gel:
-Sé qui ets. Una amiga meva anava a la teva classe al teu antic institut. Sé que ets bisexual...

Aquella frase em posa molt nerviosa. Tinc ganes de marxar d’aquell lloc. No sé si mentir o dir la veritat, però la Luz torna a trencar el silenci dient una cosa que em sorprèn :

-Jo també sóc bisexual, tranquil·la. En aquest institut ningú et faltarà el respecte. Jo porto més de cinc anys aquí i tinc molts amics.

El seu somriure és radiant i els seus ulls  blaus em miren amb simpatia. M’abraça molt fort, i jo només puc donar-li les gràcies. Crec que aquesta abraçada la necessitava des de feia molt de temps. No puc contenir més les llàgrimes i començo a plorar. La Luz espera pacientment al meu costat, i quan em calmo marxem a classe juntes. En aquest moment sé que he guanyat una fidel amiga.


Entrem a classe i moltes noies i nois s’apropen per parlar amb nosaltres. Em sento molt tranquil·la i crec que puc dir que estic amb confiança. És igual si sóc bisexual, em sento  tranquil·la estant en aquest institut. Crec que acabo de deixar enrere les meves pors, em sento lliure i feliç.

Indira González, PDCS


El meu primer dia a l'institut

Per primer cop em trobo cara a cara amb l’institut Ernest Lluch. És immens, i em fa sentir petita davant seu, però hauré de familiaritzar-me amb ell perquè serà casa meva durant els propers quatre anys. Havia escoltat parlar dels professors, de la gent i de totes les coses que tenia i no acabava d’estar malament, però fins ara no el sentia a prop.

Estic nerviosa, però armant-me de valor, decideixo creuar el carrer. Hi ha molts nois esperant a la porta, però no conec a ningú. Vaig pensant en l’any que m’espera mentre camino cap a la sala d’actes amb timidesa.

Quan em van nombrar, el nerviosisme va recórrer tot el meu cos. Les cames em tremolaven, però a poc a poc m’afanyo a pujar fins a la classe que m’havien assignat;  1r A.



Em va tocar un noi de company de taula. Durant el dia notava una mirada atenta a sobre de mi, sabia que era ell. En comptes de posar-me nerviosa com sempre em sentia còmoda i segura. Va ser aquesta nova sensació la que em va motivar de tornar el dia següent.

Damià Garcia, PDCS


Els vells amics

Era l’estiu del 2016. Després de tres anys fora, tornava a casa. Em tornaria a trobar amb els meus vells amics i això em feia estar content, però nerviós al mateix temps. Tornaria a mirar d’a prop aquells ulls verds que tantes nits em van treure la son, els mateixos que tres anys enrere em van dir: “no te’n sortiràs, allà estaràs marginat i no coneixeràs a ningú com jo”.

Haig de reconèixer que els primers anys no van ser fàcils, patia en silenci per no preocupar als meus pares. Era un temps molt negre, on anava de casa a l’escola i de l’escola a casa. Cada dia era igual i no podia oblidar-me de la Cristina i de les seves paraules. Ho he passat malament, però ara tornava a estar allà i era una persona diferent; més fort, més segur de mi mateix.


Per fi va arribar el dia de tornar a trobar-me amb la Cristina. Estava molt nerviós pensant que passaria entre nosaltres, si em reconeixerà o no s’encordarà de qui sóc. Al veure-la enseguida em va reconèixer i vàrem començar a parlar. Es va quedar sorpresa per el canvi que havia fet. Teníem moltes coses de que parlar. Després de molt de rato parlant va arribar el moment de despedir-nos.  

Sergi Piña, PDCS