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viernes, 15 de mayo de 2020

ARES

Hace mucho tiempo, en un país, que nadie sabe dónde está, había una familia de unicornios. Era la última familia, ya que, todos los humanos que había en aquella época los mataban. Lo que querían de los unicornios, era su cuerno, porqué te daba buena suerte y felicidad. Y por eso, toda esa gente, que es mucha, que no se saben divertir por sí solos, y son unos aburridos, lo que hacían era matar a los unicornios. Primero, vivían todos juntos, unicornios y humanos, pero cuando empezaron a matarlos, los que quedaban tuvieron que refugiarse en un sitio escondido, que nadie sabe dónde está.

Unos años más tarde, solo quedaban tres unicornios, una madre, un padre y su hijo, porque todos los otros se habían muerto por las heridas que les hicieron los humanos. Los padres pensaron que su hijo no podía ser un unicornio, porque lo matarían, por eso, intentaron modificarlo. Como todos ya sabemos, el cuerno de los unicornios (si lo llevan ellos, no los humanos) les da poderes mágicos, por eso, querían convertir a su hijo en otro animal, porqué así no lo matarían. Primero, le convirtieron en un tigre, porque pensaron que era un animal feroz, pero también era muy bonito. En ese momento era un tigre con un cuerno de unicornio, ya que siempre tendría el cuerno, porque eso no se podía cambiar. Luego, se equivocaron. No sé bien qué le querían poner, ¡pero le pusieron unos cuernos de ciervo! Eso lo hacía un poco diferente, pero no sé si le serviría de mucho, teniendo el cuerno de unicornio… Después, le pusieron unas alas, y, finalmente, una cola de panda rojo, porque era más bonita que la del tigre. Cuando vieron que le hicieron a su hijo, no se sentían muy bien, al final no quedó tan bonito… Al final, si no era tan bonito, no lo querrían matar…

Lo que venía a hacer Ares (que era el nombre que los unicornios le pusieron a su “nuevo hijo”) en el mundo, era vengarse. Él es quién hace venir las guerras, hace que la gente se enfade, lleva el mal… Esa era su forma de vengarse, hacer que se enfaden entre ellos, y se maten, porque él no podría conseguir, nunca, luchar contra los humanos, porque son muchísimos, pero de esta forma, ellos luchaban contra ellos. El problema es que nunca podremos acabar con Ares, ya que es invencible, por eso, las guerras siempre existirán, mientras nosotros también existamos.
Mar Fontàs
2do A ESO

viernes, 17 de abril de 2020

UN ADOLESCENTE EN CUARENTENA

Buenos días, me llamo Virus, Corona Virus. Todos me conocen desde el 2019, pero yo ya existía antes. Nací el 2006. Tengo padres, por si alguien no lo sabía, mi padre se llama corona, y mi madre virus. Antes que yo naciera, todo el mundo temía a mis padres, y desde 2019, cuando ya me descubrieron, ahora todos me tienen miedo a mí. Antes me lo pasaba mejor, porque podía salir sin que todos me temieran, y ahora… ¡Ya no puedo ni salir! 

Un día, estuve hablando con un animal. Nos hicimos muy amigos, pero nuestra amistad duró poco. Una persona lo secuestró, lo mató y se lo comió. Yo estaba muy enfadado, porque se comieron a mi mejor amigo, y por eso contagié a esta persona. Hice que le doliera la barriga y la cabeza. Y al cabo de un tiempo, de estar a su lado, contagiándolo, murió. Esa era mi venganza por lo que le hicieron a mi mejor amigo de 10 minutos. Pero después, no sé ni cómo, su mujer también se contagió, y desde ese momento el contagio ha ido creciendo. Primero un pueblecito, después todo el país, el continente, ¡y ahora ya todo el mundo! Yo no quería que nadie me descubriera, porque cuando no me conocían, no me temían, y podía salir con mis amigos tranquilamente y ahora… ¡Ya no puedo ni salir de casa! 

Por culpa de ese señor, que contagió a su pobre mujer, ahora tenemos que estar todos en cuarentena. ¡Qué aburrimiento! Y, por si fuera poco, mi casa es pequeñita, y no puedo moverme mucho. No puedo correr, no puedo hacer deporte, pero… ¡Puedo hacer yoga! Cosa que no pienso hacer. Suerte que tengo la tele… 

Como todos los adultos dicen, puedes pasar más tiempo con tu familia y no sé qué más. Pero la adolescencia, según dicen, es una época de cambios de humor y quieres pasar menos tiempo con tu familia y más con tus amigos… Yo quiero que se acabe ya la cuarentena porque ahora no puedo ver a mis amigos: la Gripe, el Resfriado, el Sars… ¡Y todos mis otros amigos! Nos llamamos de vez en cuando, pero es diferente…

Mar Fontàs
2do A ESO


lunes, 23 de marzo de 2020

COLOR AVELLANA

Esa cerúlea inmensidad hacía que yo me sintiera más pequeña de lo que era. Solo pensaba en sus ojos color avellana, que me abandonaron hacía ya unos largos tres años. No lo podía soportar más, así que decidí ir donde la tierra se acababa. 

Cuando llegué, solo quería lanzar mi vida hacia la más profundidad azul, hasta que… Llegó. Una chica, joven, su pelo era de oro puro y ojos más negros que la noche, me alargó la mano para que yo la siguiese. Estaba confusa, pero al final acabé alargando yo también mi mano hasta la suya.

-¿Qué hace una dama tan hermosa en ese acantilado tan vertiginoso?- me preguntó. -No puedo soportar más esa gran pérdida…- le respondí, con los ojos a punto de estallar en lágrimas.

-Ven conmigo, si quieres. Te llevaré donde la tristeza no llegaría jamás - me respondió con una voz atenta y agradable. Esa voz dulce, me recordaba con gran tristeza, a mi quillotro, el chico que años atrás se separó de mí.

-Sólo quería deshacerme del dolor que lleva ya tres años matándome por dentro- cuando terminé esta frase, sin más dilación, me lancé al acantilado y el dolor desapareció para siempre.

La chica que intentó rescatarme de las manos del gran abismo, se quedó sin aliento. Más triste estaba ella ahora. Acababa de contemplar lo inevitable:  perder lo que te da energía. Habiendo pasado esa tortura, mi alma estaba más viva que nunca. Ese peso y ese dolor ya habían desaparecido. 

Volví a encontrarme con el chico de ojos avellana, mi más preciado tesoro...  sentía un amor inimaginable hacia él. Hablamos. Era muy extraño, nos observábamos mútuamente, sin necesidad alguna de esas esferas que te permiten hacerlo. Por una vez en esos tres crueles años, hallé el amor eterno y profundo.

Mar Fontàs
2do A ESO




viernes, 15 de noviembre de 2019

YA HEMOS GUARDADO EL FLOTADOR

-¡Hola a todos! Estamos aquí de nuevo, ¡en vuestro programa preferido! Como ya sabéis, hablamos con personas que tuvieron que superar algún obstáculo, y hayan podido guardar el flotador. Nosotros hablamos de guardar el flotador, porque, los flotadores en invierno no sirven para nada, y se tienen que guardar, lo mismo con las enfermedades, tienen que marcharse, hay que superarlas, ¡pero no tienen que volver en invierno!

Hoy hablaremos con un invitado muy especial, ¿que flotador ha guardado él? Ahora nos lo explica ¡que entre Carlos!
-¡Hola a todos! Yo soy Carlos y tengo diez años. Estoy muy nervioso y emocionado de estar delante de este programa.
-Nosotros también estamos muy contentos de tenerte. ¿Nos podrías explicar qué flotador has guardado?
-¡Claro! He tenido mucha suerte con la familia que me ha tocado, han tenido mucha paciencia conmigo. Hace poco tuve un problema que todos ya debéis conocer, la obesidad. Es un problema físico, sí, muchas personas se reían de mí, pero también hay consecuencias “internas”. Podía tener enfermedades con más facilidad. Para apoyarme, mis padres me ayudaron a hacer mucho deporte, que primero no lo podía resistir, pero al final, cuando ya lo pude soportar, ya había adelgazado. Me acostumbré a hacer deporte y a comer bien, y espero no volver a verme con ese problema.
Ahora me siento mucho mejor, y ya no se ríen de mí.

-Muchísimas gracias por compartir con nosotros esta gran historia, esperamos que, la audiencia y toda la gente, hayan aprendido de ti, con mucho esfuerzo todo se consigue. Para despedirnos, ¿podrías decir la frase porfavor?
-Yo ya he guardado el flotador, ¿y tú?

Mar Fontàs
2ndo A  ESO