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viernes, 5 de junio de 2020

TENGO UN SUEÑO

Todos hemos soñado alguna vez con poder viajar a través del tiempo… Llegar a pensar que podemos cambiar todo aquello que tanto nos lastimó, silenciar aquellas palabras que nunca deberíamos haberlas dicho, impedir que nuestro orgullo arrastrase a la fuerza un profundo te quiero, un beso, un abrazo… que ya jamás tendrán la oportunidad de volver de la misma forma.


¡Qué hermoso sería poder recuperar el tiempo perdido, marchitado o simplemente revivir una y otra vez aquel momento de los muchos vividos con la persona que ya no está, y a la que tanto echamos de menos!


¡Qué gran fortuna poder regresar al preciso instante de nuestra vida dónde nada nos preocupaba, tan solo unos ambiciosos sueños que nos guiaban en nuestro caminar! ¡Cuántas sonrisas, historias, amaneceres, experiencias… nos encantaría volver a sentir!


Sin embargo, por mucho que deseáramos tener ese poder, la verdad es que es inalcanzable. Los días pasan rápido, de la misma manera que unos vienen en nuestras vidas y otros los vamos dejando en el pasado. Pero también hay muchos sueños que cumplir, caminos para recorrer, proyectos inacabados…


No podemos, ni debemos, obsesionarnos con planificar nuestro futuro, ya que lo que importa es que estamos ahora, aquí, que vivimos, vemos el sol, dormimos al ver la luz de la luna, podemos escuchar, sentir, admirar a quienes nos rodean.


Sin duda, merece la pena soñar, pues es lo que nos mantiene despiertos. Pero no olvidar que tenemos la oportunidad de vivir el momento y debemos aprovecharla y no desperdiciar el tiempo pensando en todos los errores del pasado o todo lo que podríamos hacer en un futuro.



Todos deseamos hacer muchas cosas al largo de nuestra vida: locuras, tirarnos con paracaídas, viajar por todo el mundo, probar comidas exóticas que nunca habíamos probado, visitar el monte más alto, nadar con tiburones…


Al fin y al cabo, podemos hacer y conseguir todo aquello que nos propongamos, rodeados de gente que nos quiere, la familia, amigos… ¡Siendo feliz puedes hacer que cualquier acción, palabra, momento… valga mucho más!
Emilia Tudorache
2nA ESO


jueves, 23 de abril de 2020

TE REGALO UNA ROSA

La historia de amor entre mis abuelos, siempre me pareció ser una de las más bonitas. Pasada hace muchos, muchos años, cuando los sentimientos se expresaban a través de gestos y cartas de amor dejadas en lugares de lo más curiosos: entre las páginas de un libro, debajo de un banco en un parque… Los enamorados se cambiaban las cartas de amor con una ilusión indescriptible, esperando con ansias que su pareja les devolviera una a cambio… Así era el juego del amor, interminable.


Mirando hacia atrás, me doy cuenta porqué el abuelo nunca perdía la ocasión de poder regalarle una rosa a mi abuela, debido que se conocieron gracias a esa preciosa flor…


Mi abuela me contó que estaba invitada a la fiesta de una amiga, cuando conoció al abuelo. Ella estaba muy hermosa esa noche: con su pelo de color dorado cayendo sobre sus hombros, el vestido de lunares que lucía… La abuela estaba magnífica. El abuelo no formaba parte de ese grupo de amigos, pero por algún motivo fue invitado él también. La abuela ya estaba presente en la fiesta cuando, de repente, en la habitación entró un joven encantador, con una rosa maravillosa, que brillaba con su espléndido color rojo. Era muy atractivo. Se acercó a mi abuela y le ofreció la rosa. Entonces, ella señaló a su amiga para darle a entender que era a ella a quién tenía que darle la rosa, ya que era su fiesta. Pero él le respondió que no vino a la fiesta para su amiga, sino para ella, mi abuela. Y le dio la rosa, diciéndole:


- ¡Te regalo esta rosa! Cada pétalo te dirá lo mucho que te quiero.


Desde ese momento, empezó una hermosa historia de amor con paseos bajo la luz de la luna, charlas al lado del mar y perfume de rosa con pétalos de terciopelo, recordando caricias nacidas de las estrellas.


Se casaron, tuvieron muchos hijos y muchos nietos, pero recordando siempre el romántico momento que compartieron en su juventud, entre abrazos y besos al lado de un jardín lleno de rosas rojas con olor a “érase una vez”…

Emilia Tudorache
2do A ESO


viernes, 15 de noviembre de 2019

EL CAMPAMENTO

El fin de curso no se presentaba bien para Oliver. Entre las partidas interminables de Fortnite y las largas conversaciones por WhatsApp con sus amigos, había dejado de estudiar, malgastando su tiempo. Al ver sus notas, su madre, muy triste, decidió que lo mandaría a un campamento sin internet. A Oliver le habría gustado ir a la piscina, para presumir de su nuevo flotador que imitaba un arma de Fortnite.

De mala gana, Oliver llegó al campamento y se sorprendió al ver que no tenía tan mala pinta como se imaginaba. Había niños y niñas de su edad y monitores que repartían al horario con actividades para cada grupo organizado. A Oliver le tocó el grupo de “JUEGOS DE CARTAS”. El monitor les dijo que jugarían Kems contra Kems y les explicó cómo se juega: consistía en formar grupos o parejas e intentar emparejar las cartas. Decir una contraseña y cuando alguien del grupo la utilizaba, significaba que había hecho parejas con las cartas.

Los adversarios tienen que estar atentos a cualquier gesto. Una vez hechas las parejas, Oliver y su compañero decidieron una frase como contraseña y empezó el juego. Pasaron unos minutos y Oliver empezó a explicar:
- Como este año no voy a la piscina, he tenido que guardar el flotador para el año que viene…

Rápidamente, su amigo captó la frase y ganaron. Así Oliver, comprendió que se puede vivir sin móvil, ordenador ni televisión y que te lo puedas pasar hasta mejor.
Emilia Tudorache
2ndo A ESO